Identifica las cuentas responsables.

Documenta plataformas, modelo, sistemas conectados y alojamiento. Acuerda quién paga y administra. Evita guardar secretos en documentos corrientes o correos.

Pide una guía operativa.

Describe entradas, salidas, aprobaciones y excepciones. El equipo debe reconocer fallos, detener el flujo y continuar manualmente.

Entiende la portabilidad.

Exportaciones, código, datos y licencias dependen de las herramientas. Acuerda la transferencia antes: una exportación puede no incluir accesos e infraestructura.

Asigna el mantenimiento.

Define supervisión, cambios, copias, respuesta y responsabilidades ante proveedores. El soporte no se presupone por haber construido el flujo.

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